La historia que mi peso nunca contó
Hola, amigos del microscópio
Durante años nos han hecho creer que el peso es una ecuación sencilla: comer menos + moverse más = cuerpo ideal. Y ni hablar de las "redes sociales" o los "estándartes de chicas perfectas" PORQUE SEÑORES ESO NO ES REAL: UN CUERPO DELGADO NO TIENE QUE ESTAR SANO , NI SER PRECIOSO NI NADA DE ESO...
La ciencia dice otra cosa; es mucho más que 3 elementos.
Hoy quiero contar mi historia. Creo que es el blog más personal y que más me está costando escribir. Pero tengo que contarlo. Ahora está de moda este trending de "2016 vs 2026"... Y no cuento este tema como un “antes y después” (ni como postureo), sino como lo que realmente es: una realidad biológica, emocional y humana que muchos viven en silencio.
Cuando nací era una niña delgada y sana. Era muy mala para comer : mi menú infantil era leche, aceitunas, zumo y yogur porque cerraba la boca y no había manera de hacerme abrirla (muy gourmet, sí ). A día de hoy, no soy madre ... pero seguro que cuándo lo sea, entenderé cuánto tuvieron que sufrir mis padres y que ingenioso súper poder tendrían que haber inventado para que comiera algo.
Pero con apenas 4 años algo cambió. Mi metabolismo dio un giro radical.Mis padres me llevaron a médicos, especialistas, pruebas… Nunca supieron explicar el porqué.
Y esto es importante: el peso corporal está influido por genética, hormonas, metabolismo basal, microbiota intestinal, estrés y entorno, no solo por la comida... pero jamás supieron explicarle el porqué de este cambio.
De hecho, los estudios estiman que entre un 40 y 70% del peso está determinado genéticamente.
Yo siempre tuve una alimentación saludable. Nunca fui de dulces ni excesos. Comía incluso mejor que muchas personas de mi alrededor.
Y aun así… engordaba. (llegué al peso máximo de 86 kg cuando tenía 22 años por ahí).
Crecí con sobrepeso (incluso un tiempo obesidad de grado I) desde que tengo memoria.
Y con él llegaron los comentarios ocasionales y crueles (por suerte eran exporádicos y yo siempre he sido una persona que no tiene secretos con sus seres queridos, entonces siempre me apoyaron e hicieron lo necesario para evitar que fuera más allá).
Pero lo que casi nadie explica es que la obesidad es considerada hoy una enfermedad crónica multifactorial, no un fallo de voluntad.
El tejido adiposo no es solo “grasa”: produce hormonas, inflamación y señales metabólicas que hacen que el cuerpo tienda a recuperar peso constantemente. Por eso las dietas restrictivas (y locas porque hay cada barbaridad y lo peor "por modas" sin ser supervisados por profesionales) que suelen fracasar a largo plazo.
No es debilidad.Es sentido común.Probé dietas siempre con profesionales (los cuáles me enseñaron a adaptar la comida a mi edad, gustos... pero JAMÁS TOMÉ PASTILLAS COMPLEMENTARIAS (personalmente estoy muy en contra y más en niños que están creciendo)
Hice deporte (aunque aprendí más a odiarlo que a disfrutarlo, gracias a ciertos enfoques poco empáticos, por ciertos profesionales docentes deportivos). Natación, bici, esfuerzo constante...
A veces bajaba algo. Con muchísimo sacrificio.
Pero nunca llegaba al famoso peso “normal”.
Y entonces, sin buscarlo, mi cuerpo volvió a cambiar.
Tras problemas digestivos, intolerancia a la lactosa y muchas visitas médicas, empecé a perder peso.
Mucho.
En un año: casi 40 kilos menos.Sin dietas. Sin cambios drásticos de hábitos. Sin "buscarlo". Seguía mi rutina saludable de ejercicio + comida saludable.
La ciencia también explica esto: alteraciones digestivas, inflamación intestinal, cambios hormonales o en la microbiota pueden modificar completamente cómo el cuerpo absorbe y gestiona la energía.
Pasé de una XL a una XS.
• De no encontrar ropa a poder comprar en cualquier tienda.
• De no disfrutar comprando a aprender poco a poco a aceptarlo
• De recibir comentarios por “estar gorda” a escuchar “qué bien estás ahora, delgadita" (y este último comentario se puede hacer con toda la buena fe del mundo, pero cuidado... no sabemos que batalla tiene la persona detrás para decírselo). Sinceramente, no me gusta (ni yo lo haré jamás) opinar del físico de una persona porque el cuerpo cambia (ni estando más flaca, más gordita...)
• A aprender a mirarme al espejo y aceptar a mi "nuevo yo"
Mi cuerpo cambió. Mi aspeco hizo un giro 360 grados.
Yo no. Siempre he sido y seré la Cristina que soy (con mis miedos, incertidumbres, fortalezas...)
Ni antes era vaga. Ni me comía "los bollycaos" de 4 en 4. Ni ahora soy más disciplinada. Ni más guapa. Ni soy mejor por estar delgada... Aprendí lo que le sienta mejor a mi cuerpo y a convivir con mis queridos ovarios poliquísticos
Mi cuerpo simplemente atravesó procesos que nadie veía.
➤ Y tengo cicatrices (visibles y no), que me hacen ver el paso del tiempo y convertirme en quién soy yo ahora.
Por eso hoy quiero dejar un mensaje claro:
La obesidad no es una elección. Es un problema que conlleva más allá y hay que estudiarlo por profesionales. Apoyate en quiénes te quieren ayudar. El metabolismo no es una máquina simple. Es un complejo en red. Los cuerpos no cuentan toda la historia. Es la persona
Antes de opinar sobre el cuerpo de alguien, recuerda que puede haber genética, enfermedad, hormonas, tratamientos médicos o procesos invisibles detrás...
Cuidémonos por salud, por nosotros, de manera saludable: no por juicio social. Acompañemos, no señalemos. Y por favor, educación en nuestros más pequeños: porque los niños aprenden de los adultos, no nos olvidemos. Y para los adultos, qué opinen... qué opinen... (hay personas que se creen perfectas pero recuerda: nadie sabe todo, nadie es perfectamente guapo... nadie)
Porque el peso cambia; pero las personas valen igual en cada etapa. Si eres tonto del culo, lo serás siempre. Lo bonito de la belleza humana es que cada uno somos diferentes, tanto mentalmente como físicamente. Y si eres un superficiel de "caca de vaca" recuerda: el karma llega y mírate a ti mismo corazón
IMAGEN CREADA POR CRISTINA ARANDA CHATGPTUn abrazo para todos y feliz 4 de marzo, día mundial de la obesidad . Cuidaros con deporte, alimentación saludable y buscad lo que mejor os sienta...